domingo, 3 de mayo de 2020

TE QUIERO TRANQUILA

Te quiero tranquila,  deseo que dejes de cargar el mundo sobre tus hombros…
Deja de poner a todo mundo por encima de ti, así sean tus padres, tus hijos, tus amigos o tus jefes.
Deja de comerte lo que sobra para que no vaya a la basura.
No podrás ayudar a todos los que te necesitan y estar para los que te aman si no empiezas a amarte….
Ámate como amas a todos los demás, vuélvete tu principal prioridad, ya no te trates como la segunda.
Deja de posponer el salón de belleza y de ofrecerte a tomar la foto para no salir en ella.
Yo te quiero tanto que podría sentarme a escucharte en un parque, en un banco, ni el café me haría falta.
Yo no te quiero a dieta, ni delgada, ni loca de fitness…..Te quiero sana, te quiero guapa, te quiero así divina pero con las ganas de hacer las paces con vos, con esa mujer que se ha dejado el cabello desatendido y no recuerda cuándo fue la última vez que estrenó algo.
Porque pararte frente al espejo a ponerte linda, no te hace menos mamá, menos tía, menos abuela, menos mujer, menos esposa o menos profesional.
Porque mientes al decir que nadie te mira, ¡te miras vos!
Vos, tu primer, verdadero y leal amor,
Vos, tu juez más severo,
Vos, tu gran saboteador,
Vos, quien no se perdona,
Vos, ¡la persona más importante en tu vida!
Yo quiero que te dediques un momento a hacer algo para vosi, una lectura, un proyecto, una caminata, una visita que te guste a vos.
¡Crece como una mujer independiente, sabia y feliz! El mejor y único compromiso es amarse y respetarse a sí misma.
Te quiero así grande, única y feliz...
😍🌻🌼🦋🌹💋💌
(Desconozco su autor)

domingo, 4 de agosto de 2019

La oración silenciosa

En mi corazón, Yo acepto mi Ser perfecto.

Yo acepto que la alegría que he deseado, ya está presente en mi vida.

Yo acepto que el amor por el que he orado, ya está dentro de mi.

Yo acepto que la paz por la que he pedido, ya es mi realidad.

Yo acepto que la abundancia que he buscado, ya llena mi vida.

En mi verdad, Yo acepto mi Ser perfecto.

Yo asumo la responsabilidad de mis propias creaciones,

Y de todas las cosas que ya están en mi vida.

Yo reconozco el poder del Espírtitu que está dentro de mi,

Y se que todas las cosas son como deberían ser.

En mi sabiduría, Yo acepto mi Ser perfecto.

Mis lecciones han sido cuidadosamente elegidas por Mi,

Y ahora camino a través de ellas en total experiencia.

Mi camino me lleva hacia un viaje sagrado con un propósito divino.

Mis experiencias se vuelven parte de Todo lo Que Es.

En mi conocimiento, Yo acepto mi Ser perfecto.

En este momento, Yo me siento en mi silla dorada

Y se que Yo Soy un ángel de luz.

Yo miro la bandeja dorada -el regalo del Espíritu-

Y se que todos mis deseos ya han sido otorgados.
En amor por Mí Mismo/a, Yo acepto mi Ser perfecto.

Yo no emito ningún juicio o cargo sobre Mi Mismo/a.

Yo acepto que todo en mi pasado fue dado en amor.

Yo acepto que todo en este momento proviene del amor.

Yo acepto que todo en mi futuro resultará en un más grande amor.

En mi Ser, Yo acepto mi perfección.

Y así es.


"La Oración Silenciosa es un reconocimieto de Todo lo Que Es. En esta oración, sé que toda plegaria que haya dicho es escuchada por el Espíritu, y que el Espíritu me ha dado todo lo que le he pedido. Es un reconocimiento de que mi alma está completa en el amor y la gracia de Dios. Es un reconocimiento de mi total estado de perfección y a mi Yo. Todo lo que deseo, todo lo que anhelo co crear, está ya dentro de mi realidad. Llamo a ésta la Oración Silenciosa porque se que mi Ser ya está colmado. No hay necesidad de pedir nada del Espíritu, porque ya ha sido otorgado."

Geoffrey Hoppe

El efecto Espejo en las Relaciones

Muchas veces hemos escuchado: las personas son espejos nuestros, o todos somos espejos de los demás, debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas, todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo...
Las relaciones que tenemos con las demás personas, son una valiosa herramienta de evolución espiritual, cuya finalidad última es la unidad en la Consciencia. Como dicen los Maestros: Todos somos parte de la misma Consciencia Universal, y esto tiene repercusión en nuestra vida diaria, cotidiana.
Nuestra vida es de relación, a diario estamos relacionándonos con otras personas, hijos, padres, parejas, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.
Tanto las personas que amamos, que nos caen bien, como las personas a quienes rechazamos, o que no nos caen tan bien, son espejos nuestros. Nos atraen quienes tienen cualidades similares a las nuestras, y al estar en su compañía, sentimos que podemos actualizar, expresar esas cualidades. Más difícil es aceptar, que cuando algo nos molesta mucho en otra persona, se trata de partes nuestras que están en "la sombra", partes inconscientes que rechazamos, que negamos de nosotros mismos, porque no se ajustan al modelo social, a lo que creemos ser, o al ideal que tenemos; si no tuviéramos problema en aceptar esas características, no nos molestarían.
Observa las personas que te atraen, con quienes te sientes cómodo, ¿qué te gusta de ellas?, es su inteligencia, su generosidad, su paciencia, su belleza, su gracia, su poder, su sabiduría, etc., y toma consciencia que esa cualidad, en un grado u otro, también está en ti, más, o menos desarrollada, o a desarrollar, pero está en ti, de lo contrario, no podrías verla, reconocerla en la otra persona.
Ahora, observa a las personas a quienes rechazas, ¿qué es lo que más te molesta?, es su agresividad, su impaciencia, su egoísmo, su cobardía, etc., mira en tu interior esas partes negadas, mira sinceramente, en alguna medida están en ti, y es porque todo en el universo es la coexistencia de valores opuestos (en el mundo fenoménico, del ego).
Para mostrarte valiente, tienes que haber reprimido a tu parte cobarde, para ser generoso, habrás reprimido al mezquino, si eres muy virtuoso, también tienes la capacidad para actuar con maldad, etc., esto no quiere decir que lo hagas, lo que digo es que si esta manera de ser del otro te molesta mucho, es porque tienes un problema interno con ese aspecto, quizá no llegarás a expresar agresión, o lo que sea, porque lo reprimes, pero no quiere decir que no esté en tu interior en un grado u otro, el tema es que cuando uno reconoce sus partes luminosas y sus zonas más sombrías, ya no le afecta que la otra persona sea de tal o cual manera; el problema surge cuando nos molesta la actitud del otro, y ahí es donde tenemos que mirar en nuestro interior, que está pasando con esa actitud. No significa que tengamos que soportar actitudes agresivas o desagradables de la otra persona....
Llevamos al mundo en nuestro interior, y vernos en las relaciones como en un espejo, puede ser una gran herramienta de crecimiento personal, de autodescubrimiento e integración de la personalidad, cuanto más integrada la personalidad, menos nos afectan las actitudes de los demás... Esto no significa que no veamos la crueldad en alguien, la mala voluntad, la agresión, y otros aspectos "negativos", pero cuanto más integrados estemos, menos nos afectarán, podremos aceptarlos como son, aunque no aprobemos su conducta, entenderemos que son aspectos menos desarrollados, que todo es un camino evolutivo hacia la integración de los opuestos.
Nos pasamos gran parte de nuestra vida perdiendo grandes cantidades de energía, negando ese lado oscuro nuestro, reprimiéndolo para que no salga, y luego terminamos proyectando esas características en nuestro exterior, en quienes nos rodean, claro todo esto de manera inconsciente, porque funcionamos condicionados con un modelo, una manera de ser.....
Cuando te encuentres con una persona que no te agrada, cuando veas aspectos en tu pareja, en tus hijos, en tus jefes, padres, hermanos, etc., que te irritan, que te molestan mucho, tómalo como una oportunidad de aceptar los opuestos en ti, una oportunidad de descubrir un nuevo aspecto en ti. Sólo puedes trabajar en tu interior, no puedes cambiar al otro, cuando cambies tu interior, la interpretación que le das a lo que sucede, el otro cambia, o la situación cambia.
Cuanto más aceptes tanto la luz como la oscuridad en ti, más claro estarás, más sanas y más equilibradas serán tus relaciones, porque podrás aceptar el lado oscuro en los demás.
Vernos en el espejo del otro, es ver nuestro ser completo, pero para ello, necesitamos aceptar todos los aspectos en nosotros, necesitamos reconocer que, el tener aspectos negativos no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene sólo aspectos positivos, hablando en el nivel del ego; luego en Esencia, en nuestro nivel profundo, en el Centro, somos un potencial de energía, inteligencia y amor, cualidades todas positivas, allí no hay dualidad, sino unidad.

Autora: Juana María Martínez Camacho

domingo, 28 de julio de 2019

5 cosas que he aprendido de la demencia de mi madre (Basado en Eckhart Tolle) -Dijan De Hartog

“Lo único que es realmente real en tu viaje es el paso que estás dando en este momento. Eso es todo lo que hay”. ~ Eckhart Tolle


Mi mamá comenzó a olvidar pequeñas cosas: extraviar su billetera, repetirse, olvidar una cita o un nombre.
Sucede, pensamos por un rato; no es gran cosa...
Hasta que se convirtió en algo grande e innegable.
Una niebla se había abierto camino en su cerebro. Un visitante no invitado robando su lógica y su razón, poco a poco. La dejó frustrada y confundida. Sabíamos que se ponía serio cuando la encontramos en la cocina llorando. A mitad de su famosa receta de pastel de manzana, no sabía qué hacer a continuación. Lentamente, ella estaba perdiendo el control sobre su vida tan familiar.
Fue doloroso ver a mi madre fuerte y organizada convertirse en una persona indefensa justo delante de mis ojos. Al final, necesitaba ayuda con las cosas más mundanas, desde ducharse y vestirse hasta asegurarse de que comiera y bebiera. Se parecía a mi madre, pero ella ya no estaba allí .
La demencia es una enfermedad cruel, tanto para la persona en cuestión como para sus seres queridos. Como yo, muchas personas lo van a conocer de cerca.
Mientras mi madre se desvanecía lentamente en la niebla, luché por aceptar la pérdida de ella. Encontré consuelo y paz en las enseñanzas de Eckhart Tolle . A través de sus ideas, la demencia se me reveló como maestra.

Incluso si nunca tendrá que lidiar con ella, sus lecciones son universales:
  1. Gratitud
"La gratitud por el momento presente y la plenitud de la vida ahora es verdadera prosperidad". ~ Eckhart Tolle

La naturaleza progresiva de la demencia da tiempo para despedirse de su ser querido. No todos tienen esa oportunidad, así que aprovechen.
A lo largo de la enfermedad de mi madre, se me dio tiempo para expresar mi gratitud a la figura materna que había sido durante toda mi vida y liberarla cuando ya no podía cumplir ese rol. En sus últimos días, me sentí lista para estar completamente presente con ella tal como era. Eso hizo una gran diferencia en mi proceso de duelo. Ahora, un año después, expreso mi gratitud y aprecio más libremente. Estoy agradecida por estar sana en cuerpo y mente, por mis seres queridos y por el tiempo que me han dado.
  1. El perdón
"El perdón ocurre naturalmente tan pronto como te das cuenta de que el pasado no puede prevalecer contra el poder de la presencia". ~ Eckhart Tolle

Las personas con demencia ya no tienen un pasado claro. Te muestran que no tiene sentido mirar hacia atrás o mantener el resentimiento. Se acabó. Déjalo ir. Cuando sueltes el pasado y entres en el presente, mira lo que queda.
Durante años, luché con ciertas acciones y decisiones que mi madre había tomado en el pasado. Con la enfermedad tomando control de su mente, esos rencores se sintieron insignificantes. Todo lo que quedaba era la mujer que me dio a luz y me crió lo mejor que pudo. Ahora era el momento para que yo y mi familia la cuidáramos.
  1. Comunicación verdadera
"La verdadera comunicación es la comunión, la realización de la unidad, que es el amor". ~ Eckhart Tolle

Cuanto más progresa la enfermedad, más desafiante se vuelve la comunicación.
Sentada con ella, a menudo me encontraba sin palabras. Cuando alguien no puede procesar información o emociones complejas, ¿qué se puede decir? Comencé a escribir sus postales con mensajes cada vez más simples: "Te amo", "Estoy pensando en ti", "Estoy orgullosa de ti". No me criaron con "Te amo", tardé un poco en llegar ahí. Al final, la comunicación de las únicas cosas que importan realmente me hizo sentir que nada se dejó de decir.
  1. Vivir en el ahora
“Comprende profundamente que el momento presente es todo lo que tendrás”. ~ Eckhart Tolle

El concepto de tiempo se altera enormemente para alguien con demencia. Aunque ocasionalmente confuso, esto también puede ser increíblemente liberador. Cada visita me mantuvo allí en el momento con mi mamá. No había ningún otro lugar más importante para estar. Cuando abrazas completamente el presente, no hay lugar para la preocupación, la ansiedad o el miedo.
Esta claridad me abrió los ojos a mis prioridades en la vida. He cambiado mi trayectoria profesional y paso más tiempo haciendo lo que realmente amo. Me estoy moviendo más allá de las inseguridades y limitando las creencias de quién soy, ya que estoy deshaciéndome de todo drama innecesario y torpeza. Simplemente no hay tiempo para eso. La vida está sucediendo ahora mismo.
  1. Aceptación
"La aceptación de lo inaceptable es la mayor fuente de gracia en el mundo" ~ Eckhart Tolle

Aceptar que su ser querido se está escapando de usted es un desafío fenomenal. Dese la gracia a través de los tiempos difíciles.
Las lágrimas que he derramado se muestran y aún me muestran lo mucho más cerca que estoy de lo que es significativo en mi vida. Para mí, estas cuatro lecciones juntas me han llevado a través del proceso de duelo hacia la aceptación.
La gratitud, el perdón, la comunicación verdadera, y vivir en el ahora, me muestran lo que queda cuando me deshago del ruido mental y me quedo quieta. En esa quietud se encuentra la respuesta:
Lo que más importa en la vida es el amor.
Dijan Den Hartog


https://www.elephantjournal.com/2019/06/five-things-ive-learned-from-my-moms-dementia-dijan-den-hartog/

Eckhart Tolle sobre cómo ganar dinero, la alineación con la vida y el momento presente

Si el objetivo principal de lo que haces es ganar dinero, estás utilizando lo que haces como un medio para un fin, que no es una forma de vida despierta.
El fin podría ser el dinero, el poder, el tipo de imagen, o la vida.
El momento presente se convierte en un medio hacia un fin. Cuando todo lo que haces en el momento presente es como medio hacia un fin, eso es pensamiento y acción no iluminados. Crea más sufrimiento, no importa cómo lo veas.
La energía que fluye en lo que haces no está relacionada con la vida, porque no estás alineado con la vida. Viene de la conciencia egoica.
El dinero es un buen ejemplo. Una persona o empresa iluminada no se preocupa principalmente por ganar dinero, porque si estás preocupado por ganar dinero, vas por el futuro más que el presente.
Cuando deseas algo para el futuro más que el presente, la verdadera inteligencia no puede fluir hacia lo que haces, porque sólo puede hacerlo cuando estás totalmente alineado con el momento presente. 
Entonces, lo que haces es ego, o viene de ego.
Por supuesto, cuando tomas medidas, siempre hay un propósito, que está en el futuro. Hagas lo que hagas en tu vida diaria, conduciendo de aquí para allá, tratando de contactar a alguien por teléfono, haciendo esto o aquello, siempre vas hacia algún lugar. Eso es inevitable.
Pero la pregunta es: ¿Es ese propósito de futuro más importante para ti que lo que estás haciendo en el presente? Si lo es, entonces es una forma de ego. El ego siempre mira hacia el siguiente momento en busca de algún tipo de satisfacción.
La realineación significa que el propósito principal de tu vida es cualquier acción que estés realizando en este momento. El propósito principal de la vida es estar completamente en el mar de lo que estás haciendo.
Si está tratando de llegar hasta un lugar y  llegarás tarde, sabes que llegarás tarde y, sin embargo, puedes estar presente en el momento presente mientras estás atascado en un embotellamiento. Estás aceptando totalmente el momento.
O digamos que tienes que coger un avión, y estás empacando tu maleta y moviéndote rápido. La mayoría de la gente lo llamaría estrés. La mayoría de la gente vive estresada así todo el tiempo. La próxima vez que tengas una fecha límite, y que tengas que tomar medidas físicas, preparar, cumplir con la fecha límite, investigar y ver: ¿Te es posible estar tan presente en lo que estás haciendo ya que el momento futuro no es primario, sino que lo principal es la calidad de cómo haces lo que haces en el momento presente.
Eso significa hacerlo conscientemente. Eso significa disfrutar el hacerlo por sí mismo.
Sí, tienes que llegar al aeropuerto. Pero disfrutas del flujo de energía en este momento, mientras seleccionas cosas, las pones en tu maleta y miras lo que necesitas. Incluso al tomar un tren o un taxi, puedes disfrutar de la alta energía del momento.
Las personas se asombran al darse cuenta de que pueden disfrutar del momento en lugar de sentirse estresadas por él cuando se apresuran a una cita. Puedes disfrutar del movimiento de energía del momento cuando no tienes una proyección mental de un momento futuro al que necesitas llegar. Aún sabes que necesitas llegar allí, pero es una consideración secundaria.
Si lo disfrutas, ¡No puedes estresarte! Todavía puedes moverte rápido. El estrés significa que algo funciona mal y no estás alineado con la vida.
Por supuesto, la mayoría de las personas en este mundo están estresadas, y la mayoría de las personas que no están estresadas están aburridas. Entonces, tienes dos extremos: algunas personas están atrapadas en cosas tediosas, como sus trabajos, y están aburridas. Otras personas experimentan una cosa estresante tras otra.
Probablemente, si tienes éxito en este mundo estás estresado, y si eres un fracaso, ¡estás aburrido! Pero ambas son formas de no estar alineado.
Disfruta el momento presente, por sí mismo.

sábado, 27 de julio de 2019

EL EGO, EL TIEMPO Y EL AHORA

La relación más importante y primordial de la vida es la relación con el Ahora. O mejor aún, con cualquiera que sea la forma que adopte el Ahora. Es decir, lo que es o lo que sucede. Si la relación con el Ahora es disfuncional, esa disfunción se reflejará en todas las relaciones y en todas las situaciones de la vida. El ego podría definirse sencillamente como una relación disfuncional con el momento presente. Es en este momento cuando podemos decidir la clase de relación que deseamos tener con el momento presente.
Una vez que hemos alcanzado un cierto nivel de conciencia, es decir, de Presencia, estamos en capacidad de decidir qué clase de relación deseamos tener con el momento presente. ¿Deseo que este momento sea mi amigo o mi enemigo? 
El momento presente es inseparable de la vida, de tal manera que nuestra decisión se refiere realmente a la clase de relación que deseamos tener con la vida. Una vez tomada la decisión de ser amigos con el momento presente, nos toca dar el primer paso: mostrarnos amigables con él, acogerlo independientemente de su forma de presentarse. Y no tardaremos en ver los resultados. La vida se torna amable con nosotros. La gente nos ayuda y las circunstancias cooperan. Pero es una decisión que debemos tomar una y otra vez, hasta que aprendemos a vivir naturalmente de esa manera.
Con la decisión de hacer amistad con el momento presente, viene el fin del dominio del ego. El ego no puede nunca estar en consonancia con el momento presente. Es decir, en consonancia con la vida, puesto que su propia naturaleza lo induce a resistir, menospreciar o hacer caso omiso del Ahora. 
El ego se nutre del tiempo. Mientras más fuerte es el ego, mayor es el tiempo durante el cual controla nuestra vida. Casi todos nuestros pensamientos se refieren al pasado o al futuro y el sentido de lo que somos depende del pasado, donde encuentra una identidad, o del futuro donde busca su realización. El temor, la ansiedad, la expectativa, el remordimiento, la culpa, y la ira son disfunciones del estado de la conciencia atrapada en el tiempo.
El ego trata el momento presente de tres maneras: 
1. Como un medio para lograr un fin.
2. Como un obstáculo.
3. Como un enemigo. 

Analicemos una a una de tal manera que cuando ese patrón se apodere de usted, pueda reconocerlo y decidir nuevamente.

1. COMO UN MEDIO PARA LOGRAR UN FIN. 
En el mejor de los casos, el ego ve en el momento presente un medio para cumplir una finalidad. Sirve para llevarnos a algún momento en el futuro considerado más importante. Pero el futuro nunca llega salvo como momento presente y, por tanto, nunca es más que un pensamiento en la cabeza. En otras palabras, nunca estamos totalmente aquí porque siempre estamos ocupados tratando de llegar a algún otro lugar.
2. COMO UN OBSTÁCULO.
Cuando este patrón se acentúa, el momento presente es visto o tratado como si fuera un obstáculo a superar. Es allí donde surgen la impaciencia, la frustración y el estrés. Y en nuestra cultura, esa es la realidad cotidiana, el estado normal de muchas personas. La Vida, la cual ocurre ahora, es vista como un "problema", y todos habitamos en un mundo lleno de problemas que debemos resolver para ser felices, sentirnos realizados o comenzar realmente a vivir. El problema está en que por cada problema que resolvemos, aparece uno nuevo. Mientras veamos un obstáculo en el momento presente, los problemas no tendrán fin. "Seré lo que deseas que sea", dice la Vida o el Ahora. "Te trataré como tú me trates. Si me ves como un problema, eso seré para ti. Si me tratas como a un obstáculo, seré un obstáculo".
3. COMO UN ENEMIGO. 
En el peor de los casos, el momento presente es visto como un enemigo.
Cuando odiamos lo que hacemos, nos quejamos de nuestro entorno, maldecimos de las cosas que suceden o han sucedido; o cuando nuestro diálogo interno está lleno de lo que deberíamos o no deberíamos hacer, de acusaciones y señalamientos, entonces nos peleamos con lo que es, con aquello que de todas maneras ya es como es. Convertimos la Vida en nuestra enemiga y ella nos dice, "si lo que quieres es guerra, guerra tendrás".
La realidad externa, la cual es siempre el espejo de nuestro estado interior, se experimenta como algo hostil.

Una pregunta crucial que debemos hacernos con frecuencia es ¿cuál es mi relación con el momento presente? 
Después debemos estar alertas para descubrir la respuesta. ¿Trato el Ahora apenas como un medio para llegar a una finalidad? ¿Lo veo como un obstáculo? ¿Lo estoy convirtiendo en enemigo?
Puesto que el momento presente es lo único que tenemos, puesto que la vida es inseparable del Ahora, lo que la pregunta significa realmente es, ¿cuál es mi relación con la vida? Esta pregunta es una forma excelente de desenmascarar al ego y de entrar en el estado de Presencia. Aunque la verdad absoluta no está encarnada en la pregunta (en últimas, yo y el momento presente somos uno), es una guía importante hacia el camino correcto. Hágase esa pregunta con frecuencia, hasta que ya no la necesite.

¿Cómo trascender una relación disfuncional con el momento presente? Lo más importante es reconocerla en nosotros mismos, en nuestros pensamientos y en nuestros actos. Estamos en el presente en el momento mismo en que notamos que nuestra relación con el Ahora es disfuncional. Ver equivale al afloramiento de la Presencia. Tan pronto como vemos la disfunción, ésta comienza a desvanecerse. Algunas personas se ríen cuando ven esto. Con el reconocimiento viene el poder de elegir: la posibilidad de decirle "sí" al Ahora y de aceptarlo como amigo.


LA PARADOJA DEL TIEMPO
A simple vista, el momento presente es "lo que sucede". Puesto que los sucesos cambian continuamente, parecería que cada día de la vida consta de miles de momentos en los cuales suceden distintas cosas. El tiempo es para nosotros como una cadena interminable de momentos, algunos "buenos" y otros "malos". Sin embargo, si analizamos más detenidamente, es decir, a través de nuestra experiencia inmediata, descubrimos que realmente no hay muchos momentos. Descubrimos que lo único que hay es este momento.
La Vida siempre es ahora. La vida entera se desenvuelve en este Ahora constante. Los momentos pasados o futuros existen solamente cuando los recordamos o los imaginamos, trayéndolos a la mente en el único momento que existe: éste.
¿Por qué tenemos la impresión de que hay muchos momentos? Porque confundimos el momento presente con lo que sucede, con el contenido. Confundimos el espacio del Ahora con lo que sucede en ese espacio. Al confundir el momento presente con el contenido no solamente creamos la ilusión del tiempo, sino también la ilusión del ego.
He aquí la paradoja. Por una parte, ¿cómo podemos negar la realidad del tiempo? Lo necesitamos para ir de aquí para allá, para preparar la cena, construir una casa, leer este libro. Lo necesitamos para crecer, aprender cosas nuevas. Al parecer, consumimos tiempo en todo lo que hacemos. Todo está sujeto a eso. 
Todo parece estar sujeto al tiempo y, no obstante, todo sucede en el Ahora. Esa es la paradoja. Nunca experimentamos el tiempo propiamente, lo único que experimentamos es el momento presente o, más bien, lo que sucede en él. Si nos guiamos solamente por la evidencia directa, entonces no hay tiempo y lo único que existe es el Ahora.

Cuando fijamos para el futuro la meta de liberarnos del ego, nos damos más tiempo y, más tiempo significa más ego.
No podemos fijarnos la meta de liberarnos del ego y dar los pasos necesarios para alcanzarla en un futuro. Lo único que obtenemos es mayor insatisfacción, más conflictos internos, porque siempre nos parecerá que nunca llegamos, que nunca "alcanzamos" ese estado de liberación. 
Examine con cuidado si su búsqueda espiritual es una forma disfrazada de ego. Hasta tratar de deshacernos del "yo" puede ser una forma de querer más si la fijamos como una meta para el futuro.
Darse más tiempo es precisamente eso: darle más tiempo al "yo".
El tiempo, es decir, el pasado y el futuro, es lo que alimenta y empuja al falso yo fabricado por la mente, y el tiempo vive en la mente. No es algo que exista objetivamente en "alguna parte". Si bien es una estructura mental necesaria para la percepción sensorial, indispensable para efectos prácticos, es el mayor obstáculo para llegar a conocernos.
El tiempo es la dimensión horizontal de la vida, la capa superficial de la realidad. Y está además la dimensión vertical de la profundidad, accesible solamente a través del portal del momento presente. Entonces, en lugar de sumarnos tiempo, debemos eliminarlo. Eliminar al tiempo de la conciencia es eliminar al ego, es la única práctica verdaderamente espiritual.
Claro está que cuando hablamos de eliminar el tiempo no nos referimos al tiempo del reloj, el cual representa el uso del tiempo para efectos prácticos como fijar una cita o planear un viaje. Sería casi imposible funcionar en este mundo sin el tiempo del reloj. A lo que nos referimos es a la eliminación del tiempo psicológico, la preocupación constante de la mente egotista con el pasado y el futuro, y su resistencia a ser una con la vida viviendo en consonancia con la existencia inevitable del momento presente.
Cada vez que en lugar de decirle "no" a la vida le damos un "sí, cada vez que permitimos que el momento presente sea como es, disolvemos el tiempo y también el ego.
Para sobrevivir, el ego debe dar más importancia al tiempo (pasado y futuro) que al momento presente. El ego no soporta la amistad con el momento presente, salvo por breves momentos, lo suficiente para obtener lo que desea. Pero no hay nada que satisfaga al ego durante mucho tiempo. Mientras controle nuestras vidas, nos hará infelices de dos maneras. Una, al no obtener lo que deseamos y la otra al obtener lo que deseamos.
Todo aquello que es o que sucede, es la forma adoptada por el Ahora. Mientras nos resistamos internamente, la forma, es decir el mundo, se convertirá en una barrera impenetrable que nos separará de lo que somos más allá de la forma, de la Vida única informe que somos. Cuando damos un "sí" interior a la forma adoptada por el Ahora, esa forma se convierte en la puerta hacia la dimensión de lo informe. La separación entre la Conciencia Divina y el mundo se disuelve.
Cuando reaccionamos contra la forma que la vida adopta en este momento, cuando tratamos al Ahora como un medio, un obstáculo o un enemigo, fortalecemos nuestra propia identidad en la forma: el ego. De allí la reactividad del ego.
¿Qué es reactividad? Es la adicción a la reacción. Mientras más reactivos somos, más nos enredamos con la forma. Mientras más identificados con la forma, más fuerte es el ego. Entonces nuestro Ser a duras penas logra proyectar su luminosidad a través de la forma.
Cuando no oponemos resistencia a la forma, aquello que está más allá de ella en nuestro interior emerge como una Presencia que lo abarca todo, un poder silencioso mucho más grande que la breve identidad con la forma, mucho más grande que la persona. Es nuestra esencia más profunda.
La no resistencia es la clave para el mayor de los poderes del universo. A través de ella, la conciencia (el espíritu) se libera de su prisión en la forma. No resistirse internamente a la forma (a lo que es o a lo que sucede) es negar la realidad absoluta de la forma. La resistencia hace que el mundo y las cosas, incluida nuestra propia identidad, parezcan más reales, más sólidos y más duraderos de lo que son. Dota al mundo y al ego de un peso y de una importancia absoluta que hacen que tomemos al mundo y a nuestra persona muy en serio. Entonces confundimos el juego de la forma con una lucha por sobrevivir, y al ser ésa nuestra percepción, se convierte en nuestra realidad.
El sinnúmero de sucesos y de formas que adopta la vida es por naturaleza efímero. Todo es pasajero. Las cosas, los cuerpos, los egos, los sucesos, las situaciones, los pensamientos, las emociones, los deseos, las ambiciones, los temores y el drama llegan con aire de gran importancia y cuando menos acordamos se han ido, desvanecidos en la nada de donde salieron. ¿Alguna vez fueron reales? ¿Fueron algo más que un sueño, el sueño de la forma?
Cuando abrimos los ojos en la mañana, el sueño de la noche se disuelve y decimos, "fue sólo un sueño, no fue real". Pero tuvo que haber algo real en el sueño o de lo contrario no habría podido suceder. Cuando se aproxima la muerte, podemos mirar hacia atrás y preguntarnos si la vida fue apenas otro sueño. Ahora mismo, si recuerda las vacaciones del año pasado o el drama de ayer, podrá ver que son muy parecidos al sueño de anoche.

Está el sueño y también el soñador del sueño. El sueño es un juego breve de las formas. Es el mundo: real en términos relativos, pero no absolutos. Y está el soñador, la realidad absoluta en la cual van y vienen las formas. El soñador no es la persona, la persona es parte del sueño. El soñador es el substrato en el cual aparece el sueño, la dimensión atemporal detrás del tiempo, la conciencia que vive en la forma y está detrás de ella. El soñador es la conciencia misma, es lo que somos.
Nuestro propósito ahora es despertarnos en el sueño. Cuando estamos despiertos en el sueño, el drama creado en la tierra por el ego llega a su fin y aparece un sueño más benigno y maravilloso. Es la nueva tierra.


Eckhart Tolle - “Una Nueva Tierra”.

domingo, 3 de marzo de 2019

SANANDO MEMORIAS CON MI MADRE (Vivi Cervera)


"Madre, perdóname por fundirte con mis recuerdos, por no distinguir que eres un ser espiritual que amorosamente se prestó a la obra de teatro que protagonizamos en la Tierra.
Perdóname por hablarte de cualquier manera, por desconocer que tenemos un pacto, por herir tus sentimientos a partir de mis propias percepciones.
Perdóname por cada minuto en el cual creí que todo esto se trataba de ti y no de mí.
Perdóname por nuestra historia juntas, por pretender cambiarla, por no superarla.
Perdóname porque no me es fácil saber y sentir quien eres realmente, porque a través de ti sólo veo a mi niña lastimada, porque sólo percibo dolor.
Perdóname por querer marcharme de tu vida, perdóname por haberme ido, perdóname por no querer volver a ti, perdóname por no honrarte y no amarte lo suficiente.
Me perdono completamente porque yo no tengo manera de saberlo todo, porque soy tan inocente como tú. Me perdono completamente por mi capacidad latente para lastimar, para resentir, para dañar, para odiar, nada de esto ha sido creado conscientemente, una fuerza interior, una razón, una memoria, una queja, un deseo y mi necesidad de escapar del dolor me impulsó.
Yo merezco perdonarme completamente y lo hago ahora.
Sin duda alguna te doy gracias porque en un acto de amor consciente o inconsciente me trajiste a la vida, a este mundo que me ha ofrecido todo para que yo pueda conocerlo.
Gracias por lo vivido, por las experiencias juntas, por los dolores, por las lágrimas, por las risas, por las ausencias, por las heridas abiertas, por las palabras bonitas y por las que no fueron tanto, todo ello me ha forjado como el ser humano que soy.
Te doy gracias porque existes en algún lugar de mi Ser y porque me escuchas ahora.
Te bendigo.
Lo siento por las memorias de dolor que comparto contigo, te pido perdón por unir mi camino al tuyo para sanar.

Te doy las gracias porque estás aquí para mi y te amo por ser quien eres. También te amo porque estás en mis recuerdos y porque es el momento de hacerlo, nunca antes lo fue.
Estas palabras surgen, nacen, brotan y florecen en mi Ser cuando el tiempo de mi mente es perfecto, el amor me busca ahora y me reencuentra contigo, yo elijo estar en paz contigo, yo soy esa paz en ti y en mi. Yo soy paz. Yo honro mi vida y la tuya tal como fue, tal como es. Yo hago una reverencia ante tu Ser de luz que es quien yo soy”.
Y así es. Gracias- TE AMO

PERDONAR A NUESTROS GURÚS: EL FINAL DE LA BÚSQUEDA DE ACEPTACIÓN FUERA DE NOSOTROS

CUANDO a quien está ante de ti se le libera de todas sus cargas —la carga de tener que ser quien te complete y la carga de ser quien puede amenazar tu completitud—, se le libera de su estatus de gurú, se le despoja de su imaginario poder de completar a nadie. Y cuando esto sucede, finalmente puedes ver a esa persona por quien de verdad es. La lucha de poder entonces ha terminado, y es realmente posible un verdadero, un auténtico encuentro humano.
Cuando ya no te transfiero lo que necesito encontrar, soy libre de ver la completitud que eres tú también. Puedo verte como eres. Puedo ver tus defectos humanos, tus fallos, tu debilidad, tu tristeza, tu dolor. Finalmente puedo amarte por quien eres, no por quien pensaba que eras o quien necesitaba que fueras. Puedo amarte en tu dolor, en tu pesar, en tus imperfecciones, en toda tu humanidad. Más allá de los roles y de los relatos, veo que tus imperfecciones son perfectas.
Si el buscador carga a su gurú con el peso de sus expectativas, también se carga a sí mismo con ellas. Porque cuando buscamos algo de alguien —ya sea un amante, un amigo, un terapeuta, un padre, una madre, un maestro espiritual o un gurú, o incluso un político, una celebridad o un líder—, le otorgamos un poder que nunca había tenido, y nos sentimos atados a ese poder, atados a esa persona de alguna manera, dependientes e incapacitados para irnos libremente de su lado. Parece que ejerza un extraño y desconcertante poder sobre nosotros.
El buscador siempre está atado a lo que busca. Se siente incapaz de abandonar a su gurú, a la persona que cree que le completará. La gente se pasa décadas merodeando alrededor de su gurú espiritual, esperando obtener algo, creyendo real y verdaderamente que su gurú tiene algo que ellos no tienen. Centrar toda su atención en el gurú y esperar la transmisión o revelación por parte de él les ha hecho perder la confianza en su propia experiencia. Viven en una espera constante de validación, dependiendo de la autoridad de otro. Incluso cuando el gurú abusa de ellos —verbal, física o emocionalmente— se quedan donde están, intentando desesperadamente acallar las dudas, aferrándose desesperadamente a la esperanza de que, al final, habrá valido la pena y obtendrán lo que venían buscando.
Un hombre me contó que, teniendo poco más de veinte años, vio una vez en casa de un amigo la fotografía de un hombre indio colgada en la sala de estar. Hasta ese momento, no le había interesado la espiritualidad; no sabía nada sobre caminos espirituales, y nunca antes había visto al hombre de la foto. Pero —como me contó detalladamente— en el momento en que vio la foto, sucedió algo muy extraño. Era casi como si emanara energía de la fotografía. Percibía en ella una especie de poder, una presencia. Fue tan magnético, tan atractivo... En aquel mismo momento, el hombre de la foto empezó a ser su gurú, y él se fue a la India a buscarlo. Me dijo:
— ¡Fue tan extraño! Yo no buscaba nada en aquel tiempo. No buscaba, de ningún modo, la iluminación. Aquel poder simplemente emanaba de la fotografía. No tenía nada que ver conmigo; estaba allí, en la foto. Mira, echa un vistazo.
Me la enseñó; todavía llevaba una copia ajada en el billetero. Era una fotografía preciosa, de eso no hay duda. El gurú parecía muy sereno, feliz, en paz, en aquel momento. Estoy seguro de que tenía experiencias muy interesantes que comunicar. Pero ¿poder? Yo no sentí que emanara ningún poder de la fotografía. No me sentía más atraído hacia ese hombre que hacia cualquier otra persona. No era distinto de lo que yo soy. Era solo otra bella ola de este océano cósmico, una pieza musical distinta, pero no fundamentalmente distinta del resto de la música. Cuando no buscas, ves lo que hay en realidad, sin proyecciones.
Lo que este hombre había descrito era un perfecto ejemplo del mecanismo de búsqueda en acción. Aseguraba que él no buscaba nada cuando vio la foto. Pero todo individuo es un buscador, aunque no se dé cuenta de ello. Toda ola busca el océano. Puede que él no buscara concretamente la iluminación, pero era un buscador de amor, de completitud, de aceptación profunda, y pensó que finalmente había encontrado lo que buscaba en forma de aquel hombre indio de la fotografía.
Todo el mundo busca amor incondicional. Como no lo hemos recibido de nuestros padres, de nuestra pareja, de nuestra carrera profesional, lo vamos buscando en forma de gurú o sanador espiritual.
La mayor parte del tiempo, no nos damos cuenta de que buscamos algo; simplemente nos sentimos atraídos hacia ciertas personas, atados a ellas, aparentemente absorbidos por su energía, por su extraño poder. Sentimos el impulso irrefrenable de dejarlo todo y viajar a la India para encontrarnos con un hombre vestido con un taparrabos. Nos flaquean las piernas cuando una celebridad entra en la sala. Nos desmayamos cuando vemos a nuestros ídolos en persona. Nos sometemos a nuestros poderosos líderes; hacemos exactamente lo que nos dicen; ponemos todo nuestro pensar crítico, nuestra inteligencia y nuestros instintos viscerales en suspenso para complacerlos. Nos quedamos embobados cuando nuestra amada entra en la habitación, y hacemos todo lo posible para agradarle, para hacerla feliz, para ganarnos su estima, aunque ello nos haga sentirnos falsos. El buscador está como poseído por el objeto de su búsqueda. Pero esta experiencia de poder externo es siempre nuestra propia proyección, basada en un malentendido sobre quiénes somos realmente.
El grupo Everything But The Girl grabó una canción titulada I Didn’t KnowI Was Lookingfor Love Until I Found You. Esto es exactamente a lo que me refiero: no sabía que buscaba amor hasta que te encontré, y de repente fuiste el final de mi búsqueda de amor. No sabía que buscaba la iluminación hasta que vi la foto de un hombre indio, y de repente proyecté en él el final de mi búsqueda. Pero el amante no tiene ningún poder hasta que se lo damos, y el gurú no tiene ningún poder hasta que lo proyectamos en él. El poder de poner fin a la búsqueda, el poder de darnos la completitud que buscamos —a la que llamamos «iluminación» o «amor», o incluso «fama», «genialidad» o «poderío»—, lo proyectamos en la persona, y, a continuación, nos olvidamos de que es solo una proyección nuestra y no un poder que nadie en realidad pueda tener. Y luego nos lanzamos al mundo en busca de ese poder, para estar más cerca de él, para tocarlo, para percibirlo, para absorberlo y después para evitar perderlo.
Todo el mundo quiere estar cerca del gurú. Todo el mundo quiere estar cerca de la celebridad. Todo el mundo quiere tocar la túnica del santo, del papa, del líder espiritual. Nos sentimos extrañamente fascinados por estas personas, y no sabemos por qué; solo somos capaces de balbucear cosas como: « ¡Es increíble! Está tan presente... Tiene una energía tan poderosa... Irradia algo. No es de este mundo...».
Entran en la sala y nos desmayamos. La realidad es que nos estamos desmayando ante nuestra propia proyección. Pasan a nuestro lado y sentimos su energía, que no es sino nuestra propia energía proyectada. Nos miran a los ojos y sentimos que nos «transmiten presencia»; la verdad es que, literalmente, es tu propia presencia la que percibes. Cuando sentimos un poder que parece venir de fuera de nosotros, es en realidad nuestro propio poder proyectado. Realmente, no hay poder interior ni poder exterior; solo existe el poder de la vida, que no tiene dentro ni fuera. No hay dentro ni fuera del océano; todo es agua. No hay dentro ni fuera de este momento.
Una vez, en una conferencia, un buscador de la iluminación me dijo que había percibido la energía que emanaba de mí, que había «sentido mi presencia» desde el otro extremo del vestíbulo. Como entiendo el mecanismo de la búsqueda, vi al instante lo que ocurría. En su búsqueda de iluminación, había proyectado en mí su imagen de lo que era una persona iluminada (tenía que hacerlo; era un buscador). Así que, a sus ojos, yo parecía tener poder; parecía irradiar presencia, dejar una estela de energía tras de mí allí a donde iba.
Yo sé que no irradio nada. Sé que no dejo estelas de energía a mi paso. No soy especial en modo alguno, ni tengo el poder de completar a nadie. Y si creyera todo eso sobre mí mismo, ¡qué arrogancia sería! Pero no invalidé la experiencia de ese hombre; en lugar de eso, le recordé con delicadeza que era su propia energía, su propio poder, su propia presencia lo que sentía «llegarle de fuera». Había situado «el final de la búsqueda» fuera de sí mismo para mantener así la búsqueda en marcha. Era su propia ensoñación, que en nada se diferenciaba, esencialmente, de los sueños que tenía por la noche.
En realidad, no tiene nada de malo sentirse atraído por alguien porque crees que esa persona tiene el poder de completarte, de iluminarte, de quitarte el dolor; pero la sombra de esto es obvia: perdemos nuestro poder. Perdemos la fe en quiénes somos y en lo que somos. Dejamos de confiar en nuestra experiencia más profunda, y empezamos luego a no ser sinceros, ni con nosotros mismos ni con los demás. Dejamos de ver a ciertas personas como seres humanos y empezamos a tratarlas como dioses. Andamos con cuidado cuando estamos con ellas. Nos movemos de puntillas a su alrededor, intentando decir lo correcto, sentir lo correcto en su presencia, para que no nos rechacen, para que no nos echen del club. Las tememos tanto como las amamos. Tratamos de impresionarlas y ganarnos su afecto. Y nos sentimos perdidos sin ellas. Necesitamos frecuentarlas para conseguir el estímulo que necesitamos. Empezamos a vivir vidas de prestado, siempre a la espera de que otros nos hagan sentirnos completos en nuestra experiencia presente, siempre dependientes de la autoridad de los demás. Buscamos la más profunda aceptación en todos los sitios salvo en el único donde se puede encontrar: aquí y ahora.
He conocido a personas con las que los gurús o líderes espirituales habían cometido abusos; y lo aguantaron aunque en el fondo sabían que lo que el gurú hacía estaba mal. Vivían con la esperanza de que el gurú supiera lo que hacía, con la esperanza de que todo fuera por su bien, de que finalmente aquello las conduciría a la iluminación. Reprimían o silenciaban sus dudas, porque se les había dicho que todas las dudas, todas las discrepancias con el gurú, cualquier crítica de sus métodos era señal de debilidad, de miedo, de ego.
¿Por qué no se marcharon? No podían..., estaban buscando. El buscador no puede simplemente marcharse de una situación de abuso; es demasiado lo que hay en juego. Por mucho daño que me hagas, necesito tu amor. Necesito tu iluminación. Necesito tu aprobación. Tengo miedo de perderlos. Este es el lado oscuro del juego de la proyección: perdemos el sentido común; no hacemos caso del discernimiento; reprimimos la inteligencia; ignoramos los sentimientos más viscerales y la intuición; acallamos las dudas que aparecen, muchas de las cuales podrían ser válidas..., todo ello por conseguir la completitud que buscamos. Acabamos actuando en contra de nuestra verdad del momento presente a cambio de una posible verdad abstracta en el futuro.
Cuando buscamos, siempre perdemos la Je en nuestra propia experiencia del momento presente, de modo que acabamos buscando esa fe Juera de nosotros. Empezamos a vivir con la esperanza de una salvación futura que nunca llega.
He visto que muchas veces la ira que la gente sentía hacia los abusos de su gurú (o su padre, su madre o su pareja) se esfumaba cuando se daban cuenta de que, en realidad, siempre habían tenido la libertad de marcharse. Sentían que no podían hacerlo únicamente porque buscaban algo. Pero no es que el gurú realmente les hubiera quitado la libertad; se la habían quitado a sí mismos porque buscaban algo de él. Cuando dejaron de buscarlo, eran capaces de ver al gurú tal como era: un ser humano que tenía percepciones y experiencias muy bellas que comunicar, pero atrapado en su identidad de «ser iluminado libre de ego», en guerra con el mundo, furioso con los egos de los demás e incapaz de ver su propio ego irascible. El dios es nuevamente un ser humano, y el buscador queda libre. La verdad siempre nos hace libres. Solo la verdad nos hace libres.
Me encanta lo que dice Krishnamurti: «Si no sigues a alguien, te sientes muy solo. Estate solo, entonces. ¿Por qué te da miedo estar solo? Porque te encuentras cara a cara contigo mismo tal como eres y descubres que estás vacío, sumido en la culpa y la ansiedad, que eres anodino, estúpido, feo..., una entidad mezquina, sórdida, sin la menor originalidad. Afróntalo; mira la realidad de frente, no escapes de ella. En el momento que escapas, empieza el miedo».
Seguimos a otros, con la esperanza de que nos completen, porque no somos capaces de afrontar nuestra incompletitud. Esperamos que sea otro —un amante, un gurú, una botella de vodka— el que la haga desaparecer. Desligarnos del gurú significa desligarnos de la esperanza de escapar que él nos promete y encontrarnos cara a cara con nosotros mismos tal como somos. Y eso significa hacer frente a todas las olas que rechazamos en nosotros, las olas que consideramos oscuras, malas o letales. Solo imaginarlo, da mucho miedo.
Pero en realidad es lo más bello del mundo, comprender que nadie puede ser quien tú necesitas o quieres que sea para ti. Nadie tiene el poder de completarte. Nadie puede hacer eso por ti. Nadie puede ser eso para ti.
Todos somos inocentes de no poder darte la completitud que necesitas. Los gurús se liberan así de tener que darte lo que nunca podrían darte, y tú te quedas aquí, liberado de su poder, liberado de la necesidad de seguirlos a ciegas, afrontando tu experiencia presente, que es tu verdadero gurú. Sí, la experiencia presente es el gurú que nunca te prometerá nada que no pueda dar; nunca te inducirá a error, ni te decepcionará, ni te hará daño, ni abusará de ti, y nunca jamás te abandonará. No necesita de tu aprobación, y tú no necesitas luchar por su amor. Está siempre presente y libre.
Cuando miramos más allá del relato, todo el mundo está perdonado, en el verdadero sentido de la palabra. Todos aquellos que te han decepcionado por no haber estado a la altura de las expectativas que tenías de ellos están perdonados: tu padre, tu madre, tu hermana, tu hermano, tu amigo, tu amante, tu maestro espiritual... No podían completarte; estaban demasiado ocupados intentando completarse a sí mismos. Estaban siendo ellos mismos a la perfección. No estaban siendo a la perfección lo que tú necesitabas. No te estaban completando a la perfección a ti. ¡Y gracias a Dios que nunca te completaron!, porque te hicieron darte cuenta de que nadie te puede completar, te hicieron contemplar la posibilidad de que quizá nadie pueda completarte porque ya estás completo.
Lo único que queda es gratitud... hacia la gente que amas, hacia la gente a la que no soportas, hacia la gente que te aburre mortalmente, hacia cada persona que jamás haya entrado en tu vida, hacia todas y cada una de las personas que hayan entrado o salido de tu vida. Todos ellos desempeñan sus papeles a la perfección. Entran en el momento oportuno; salen en el momento oportuno. La obra está coreografiada magistralmente. Y todo ello es una gigantesca invitación a que veas lo que hay detrás del mecanismo de la búsqueda y vuelvas a casa..., una invitación a que veas, a que veas de verdad lo que hay aquí, más allá de lo que imaginas que hay más allá de lo que sueñas que hay, más allá de lo que piensas que debería o no debería haber aquí. Como puedes imaginar, el universo suspira aliviado cada vez que se reconoce la realidad verdadera del momento presente.
Así que ahora ya no hay dos buscadores en una relación, dos olas que intentan llegar al océano cada una por medio de la otra. Ya no hay dos personas que se utilizan la una a la otra para completarse. Ya no hay un tira y afloja, una batalla de mi imagen contra tu imagen. Ahora hay dos personas que se ven la una a la otra tal como son, que se ven la una a la otra con sus fallos, inseguridades y defectos, y que ya no intentan arreglarse mutuamente, hacerse concordar recíprocamente con la imagen del compañero perfecto, de la compañera perfecta..., de la «pareja perfecta» que supuestamente me ha de completar. Ahora hay dos personas que ven con claridad lo que hay delante de ellas. Dos personas que, al fin, pueden ser sinceras, en el verdadero sentido de la palabra. Ser sincero significa «decir la verdad sin expectativas», sin querer obtener cierto resultado con ello, sin querer hacer daño o manipular al otro en modo alguno. Sinceridad significa decir la verdad y estar dispuesto a experimentar todo lo que siga. Significa decir la verdad no con el objetivo de cambiar o arreglar a la otra persona, sino sencillamente porque la verdad es lo que más anhelo de todo. Lo que más anhelo de todo es soltar la carga de intentar mantener una imagen de mí en tu presencia. Al final, no necesitamos una razón para decir la verdad, para admitir lo que es. La verdad es su propia recompensa. JEFF FOSTER